jueves, 29 de diciembre de 2011

De paseo

Javier Pérez Andújar
Paseos con mi madre
Barcelona: Tusquets. 2011
En el último libro de Javier Pérez Andújar se pasea mucho, sí, pero la madre del autor sale poco. Quien se acerque al libro -como yo mismo hice- esperando una versión no ficcional del mundo retratado en la primera novela de Pérez Andújar, Los príncipes valientes, puede quizá salir de él decepcionado. El relato que el autor nos propone a lo largo de estos paseos no es el del mundo encantado de la infancia, repleto de tebeos, juegos de niños, programas dobles en el cine del barrio ni historias de los amiguitos del cole. Pérez Andújar vuelve en esta última entrega al mundo de su infancia y juventud, pero desde una perspectiva distinta. Este libro es, como aquel, un homenaje a algunos héroes, pero muy distintos de los héroes del cómic de los que se nos hablaba allí. Los homenajeados ahora son los habitantes de los suburbios de Barcelona, la marea humana que llegada de los rincones más empobrecidos de España llegó a los alrededores de Barcelona para convertirse en carne de cañón de la industria catalana, hacinada en barrios -luego ciudades- de la periferia de la gran ciudad, desde donde -tan cerca y sin embargo tan lejos de Barcelona, lugar imposible de alcanzar para el forastero- lucharon para arrancar palmo a palmo la libertad, la democracia y las mejoras en las condiciones de trabajo. Esos barrios y trasbarrios de aluvión, las ciudades dormitorio que sus habitantes tuvieron que convertir poco a poco en lugares habitables, son el escenario de los paseos del narrador de este libro, que mezcla descripciones del paisaje suburbano, recuerdos de su infancia en San Adrián del Besós, historias de personajes suburbanos, la memoria de la lucha obrera del tardofranquismo. Podría objetársele a Pérez Andújar la ausencia de una visión más dialéctica del pasado, menos idealizadora del propio medio del que sale Andújar y algo más compleja en cuanto a la relación xarnegos-catalanes de origen. Sin embargo, uno olvida con facilidad estas pegas ante la calidad de la prosa del autor, ligera, irónica, preñada de sugerencias. La palabra fluye al ritmo de estos paseos por la ciudad, el extrarradio y la propia memoria, en estas vueltas concéntricas en busca de la propia identidad, una identidad esquiva que se busca en las revueltas del camino.