lunes, 10 de junio de 2013

La letra del azar: a propósito de Leviatán de Paul Auster (y II)

1. Hablaba el otro día sobre Leviatán, y en general sobre la narrativa de Auster, y decía que me parecía que tal vez esa extrañeza que a veces me causaban las actitudes de los personajes austerianos debía de dejar de verla como un defecto y empezar a verla como parte de una poética. En ese sentido, creo que puede conectarse bien con lo que sucede, por ejemplo, en el cine de David Lynch donde tenemos la sensación de que no entendemos completamente los comportamientos de los personajes, el porqué actúan del modo en que lo hacen. En ese ligero desplazamiento hemos entrado en el terreno de lo extraño. Entenderlo así me ha permitido disfrutar de la lectura de Leviatán de una manera que no había conseguido con mis anteriores acercamientos a Auster. 



2. Otro rasgo que llama la atención en la novela es el uso de los que podríamos llamar isotopías de determinadas imágenes, la más recurrente de las cuales es la de la Estatua de la Libertad. El motivo aparece en repetidas ocasiones: se nos habla de la presencia de la historia de la estatua en la primera novela de Benjamis Sachs, el personaje protagonista; de la anécdota de la visita de Benjamin y su madre a la estatua cuando él era niño; de las fiestas en honor a la estatua que coinciden con la caída de Benjamin y por fin de la campaña de atentados contra las reproducciones de la estatua a lo largo y ancho de los Estados Unidos. La repetición crea la promesa de un sentido, de un valor simbólico, pero este resulta en gran medida inasible. El recurso es típico en la narrativa posmoderna: el uso de motivos que se repiten a lo largo del texto, sin que sea posible situarlos en un sistema cerrado de significaciones. Pensemos en Vila-Matas y su uso constante de citas, menciones, anécdotas, en torno a determinados temas e imágenes, sin que sea posible decir cuál es el sentido que se oculta tras la reiteración del topos. Que no ofrezca un sentido cerrado no significa que no apunte en una dirección. En este caso, resulta obvio que la presencia de la Estatua de la Libertad está señalando una de las líneas temáticas de la novela, la que tiene una clave política, relacionada con los Estados Unidos como nación. El Leviatán -título de la segunda novela, inacabada, de Sachs- es el estado monstruoso, que ha traicionado los ideales de igualdad y libertad para convertirse en mero policía al servicio de los poderosos. 

Statue of Liberty by Ben Richard.


3. El uso de la autoficción es quizá demasiado obvio para que merezca la pena detenerse mucho en él. El narrador se hace llamar Peter Aaron -iniciales P. A., apellido judío-, tiene un hijo llamado David -el de Auster se llama Daniel, de nuevo nos movemos estre nombre de personajes de la Torá- y se casa en segundas nupcias con una tal Iris -al revés se lee Siri- de belleza "escandinava" -la segunda esposa de Auster se apellida Hustvedt-. Peter Aaron ha escrito una novela titulada Luna. Por cierto que el nombre del escritor protagonista, amigo de este Peter Aaron, es Benjamin Sachs: Paul Benjamin Auster es el nombre completo de Auster; Paul Benjamin es es "seudónimo" -relativo- que utilizó para publicar su primera novela, y Paul Benjamin se llama también el escritor protagonista de la película Smoke.




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